Mostrando entradas con la etiqueta Martín Lutero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martín Lutero. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de diciembre de 2018

LA REFORMA Y LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Se cumplen ahora 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fue en el Palaix de Chaillot de Paris, concretamente un 10 de diciembre de 1948, donde se aprobaron los 30 artículos que contiene esta Declaración. El contexto inmediato de la misma nos sitúa justamente después del horror de la Segunda Guerra Mundial. Podemos contemplar este documento como un intento de prevenir que semejante crueldad y destrucción pudiera volver a ocurrir en nuestro mundo. La Declaración Universal de los Derechos Humanos se presenta como “un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse”. El propósito es que los Derechos en la misma recogidos, en esencia la dignidad de todo ser humano por el mero hecho de serlo, alcance un “reconocimiento y aplicación universales y efectivos”. 
Pero sabemos que los Derechos Humanos que esta Declaración sostiene son el fruto de un desarrollo histórico fascinante. Es decir, contiene una serie de principios que habían venido formulándose a lo largo de los siglos anteriores, alcanzando una plasmación extraordinaria en esta Declaración. Entre los orígenes de este Documento, se encuentran las declaraciones clásicas de los derechos del hombre del siglo XVIII. A su vez, estas son deudoras, entre otros movimientos, de la Reforma Protestante del siglo XVI. Así lo reconoce el Memorándum y Cuestionario acerca de las bases teóricas de los Derechos del Hombre y que fue distribuido por una de las agencias de la ONU, la UNESCO, en 1947, entre una serie de pensadores y escritores. La apelación a la Reforma del siglo XVI es, en realidad, una referencia al derecho a la libertad de conciencia. Este derecho, plasmado en el artículo 18 de la Declaración, fue el gran caballo de batalla de la Reforma. Su más antigua y pública expresión en aquella época se encuentra en las palabras de Martín Lutero en la Dieta de Worms de 1521. Conminado a retractarse de sus opiniones, el reformador alemán exclamó: “Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. Ni quiero ni puedo retractarme. Que Dios me ayude”. Esta valiente posición contribuirá a abrir un nuevo capítulo en la Historia. Con el tiempo, el derecho a la libertad de conciencia dio origen a todos los demás derechos que hoy consideramos inalienables.
En este 70 aniversario, es, por tanto, bueno recordar de dónde vienen estos Derechos contenidos en esta preciosa Declaración. La necesaria defensa y vindicación actual de los Derechos plasmados en este Documento, y que recoge también la Constitución Española del 78, es también un reconocimiento a todos los que, desde la Reforma hasta nuestros días, lucharon por los mismos, dejándonos así una inestimable herencia: un semillero de libertades de las que podemos disfrutar hoy. En nuestro convulso mundo actual, es necesario llamar la atención a un Documento como este, ya que los Derechos que señala, están lejos de estar asegurados para todos, y en todo momento y ocasión. Somos llamados a estar a la altura de todos los que nos han precedido en instar al restablecimiento de los Derechos Universales de todo ser humano creado a la imagen y semejanza de Dios.
José Moreno Berrocal

viernes, 13 de octubre de 2017

WITTENBERG: CUNA DE LA REFORMA PROTESTANTE DEL SIGLO XVI





Stadtkirche St. Mari desde la Marktplatz

Emocionante visitar en compañía de mi esposa Lutherstadt Wittenberg en estos días en los que se cumplen quinientos años de la Reforma Protestante del siglo XVI. Es todo un placer poder pasear por las calles de esta tranquila ciudad tan alemana y que no sufrió los embates de la destrucción que causó la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, visitar la iglesia del Castillo de Wittenberg, la Schlosskirche, donde Martín Lutero clavó las 95 tesis y donde se encuentra su tumba y la de Philipp Melanchthon, mano derecha de Lutero y el Praeceptor Germaniae o maestro de Alemania. Iglesia fácilmente reconocible por la torre en la que se encuentran grabadas las palabras del famoso himno de Lutero: Ein' feste Burg ist unser Got o Castillo Fuerte es nuestro Dios. No puedo olvidar la iglesia Stadtkirche St. Marien donde Lutero, Melanchthon y Bugenhagen predicaron a menudo. Y, por supuesto, el monasterio agustino de Wittenberg, el llamado Augusteum que fue posteriormente la casa de Lutero, y que es ahora, uno de los mejores museos sobre la Reforma que hay en el mundo. Sin olvidarme de la casa de Philipp Melanchthon en la que residió nuestro querido compatriota, el burgalés Francisco de Enzinas al lado de la famosísima universidad de Wittenberg, en la que enseñaron los reformadores y por cuyas aulas pasaron tantos y tantos estudiantes. También pararse en la plaza del mercado, la Marktplatz donde está el ayuntamiento y varios hoteles, presidida por las estatuas de Lutero y Melanchthon. La ciudad está muy animada con numerosos visitantes de todo el mundo. Se ve que el aniversario ha sido preparado cuidadosamente. Desde la estación de tren hasta la entrada a la calles principales del municipio, han diseñado un precioso paseo con carteles de distintos colores alusivos al aniversario y con saludos de organizaciones de otras ciudades que también celebran la alegría que representó la Reforma. Hay también varios puestos de información sobre la Reforma.  Los museos que visitamos estaban llenos de gente. Se reconoce fácilmente a los coreanos pero también se oye el inglés hablado con acento americano. Hay gente grabando entrevistas por todos lados, vi dos equipos, uno haciendo entrevistas en italiano y otro en alemán. Las tiendas para turistas abundan con todo tipo de objetos y recuerdos referidos a Lutero principalmente. También hay libros, muchos libros, pero casi todos en alemán y algunos en inglés.
Y es que los libros son imprescindibles para entender la Reforma. Valorar adecuadamente incluso un lugar como Wittenberg en estos días, sería imposible sin haber leído sobre Lutero y la Reforma. Los libros en inglés, y, por supuesto, en alemán, son incontables. Pero también los hay en castellano. Se han publicado varias obras sobre Lutero y la Reforma en este año. Es algo por lo que tenemos que dar gracias a Dios. Posiblemenente la más conocida sea la biografía de Lyndal Roper Martín Lutero: Renegado y Profeta, un libro de más de seiscientas páginas. Pero a mí, particularmente, me sigue gustando mucho más la biografía de James Atkinson: Lutero y el nacimiento del protestantismo. Ya hace muchos años que fue publicada. La que yo tengo la publicó Alianza Editorial en 1980. La de Roper nos presenta a un Lutero de carne y hueso, con sus grandes defectos y muchas debilidades. Es necesario conocerlo así, sin duda alguna. El protestantismo no eleva a nadie a los altares. Como la Biblia hace con sus personajes, las biografías de los reformadores o de otros, no deben ocultar fallos y errores. Pero la biografía de Roper no provoca tampoco entusiasmo por el personaje. Uno se pregunta cómo explicar los orígenes de la Reforma Protestante con Lutero, si uno solo se queda fundamentalmente con sus innumerables pecados. En ese sentido, la biografía de Atkinson es superior. No oculta los excesos del personaje, pero resalta, al mismo tiempo, el indudable atractivo de Lutero. Este no residía en su persona, sino en el mensaje que cambió su vida y le dio su identidad más reconocible: Un redescubrimiento del evangelio de Jesús, y el consuelo que Dios nos proporciona en Cristo crucificado por los pecadores. Esto es Lutero y esto es la Reforma. Sin entender esto, si destacarlo, realmente no podremos comprender nada de lo que significó e implica hoy la Reforma de la Iglesia. Esta tuvo repercusiones sociales y políticas, pero, esencialmente, fue un acontecimiento bíblico y teológico. Atkinson rastrea los orígenes de la Reforma en los minuciosos estudios que efectuó Lutero en las Escrituras como profesor de la universidad de Wittenberg durante los años 1513 a 1517. Lo que queda de aquellas lecciones a sus estudiantes demuestra que, cuando publicó sus famosísimas 95 tesis, Lutero ya había redescubierto el evangelio. Esto aparece muy claramente en su comentario a la Epístola a los Romanos que data de esa época, concretamente de los años 1515 y 1516, aunque se publicara posteriormente. Romanos es la epístola de Pablo que Martín Lutero consideraba “la verdadera parte principal del Nuevo Testamento y el evangelio más puro”. Y es que Romanos revela el concepto capital de la salvación por la justicia de Dios en Cristo. Somos salvos porque Dios nos justifica por la fe en Cristo, es decir, nos atribuye gratuitamente su obra en la cruz como nuestra única justicia. Es verdad que, posteriormente, la ayuda exegética de un Melanchthon hizo que Lutero pudiera pulir el concepto de la salvación por la justicia imputada de Cristo. Pero resulta evidente que, el evangelio ya está redescubierto en 1517, cuando Lutero clava sus 95 tesis. Por ello, creo que la segunda parte del libro de Atkinson y, en particular, el capítulo sobre Lutero como profesor, nos dan la claves esenciales para entender a Lutero y a la Reforma. Esta no fue una obra de un hombre. La mano de Dios es evidente en la Reforma. Esta no es sino el anuncio de que “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles a los hombres en cuenta sus pecados”, 2ª Corintios 5.19. 
Caminar por Wittenberg es conmovedor porque hace quinientos años sus calles resonaron con el anuncio del evangelio. Las buenas nuevas que traen de parte de Dios gozo y paz en Cristo. Caminar por Wittenberg es recordar que:” El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios”, Tesis 62. Por eso emociona Wittenberg, porque su nombre estará siempre unido al del dulce evangelio de Jesús.
José Moreno Berrocal

Ayuntamiento de Wittenberg con la estatua de Lutero


viernes, 15 de septiembre de 2017

LA CENTRALIDAD DEL EVANGELIO



Aunque muchos han sostenido que las 95 tesis de Martín Lutero no reflejan con claridad su pensamiento posterior, tesis como la 62, indican que el reformador alemán si era claramente consciente de que el evangelio estaba siendo oscurecido por las indulgencias de Roma. Cuando Lutero afirma que"el verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios" está mostrándonos, por lo menos, la primacía que el evangelio debe tener en la iglesia cristiana. Mantener la centralidad del evangelio en la iglesia no es nada sencillo (como la misma controversia con respecto a las indulgencias estaba mostrando) porque como añade Lutero en la siguiente tesis, "este tesoro es muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros". El evangelio ofende siempre al ser humano pues es un camino de salvación que solo da la gloria a Dios mismo. Por ello, el evangelio recibirá siempre los ataques más fuertes. Es por eso que resulta imperativo que podamos ser conscientes de cual es el principal objetivo de nuestros adversarios y, como es, por tanto, imprescindible que conozcamos bien el evangelio para poder así ponerlo en todo momento en el centro mismo de nuestra vida y testimonio cristianos.
Os animo esta semana a explorar la riqueza del evangelio , tal y como aparece en Romanos 1, en este programa que se emitió recientemente en Tiempo de Esperanza para Mancha Centro TV: https://www.youtube.com/watch?time_continue=13&v=hgPpQf_INiA

José Moreno Berrocal

lunes, 24 de julio de 2017

CARLOS V Y LUTERO EN ESPAÑA (1517- 2017) y II.


Un curso con un título como este no podía, bajo ningún concepto, dejar a un lado el siniestro papel de La Inquisición Española frente al luteranismo en tiempos de Carlos V. Así la profesora Henar Pizarro Llorente, de la Universidad Pontificia de Comillas, abundó sobre los elementos de continuidad entre la Inquisición que persiguió a los judaizantes primero, pero también a los alumbrados, y también a protoprotestantes como Pedro de Osma, y la que oprimió a los erasmistas y quemó luteranos ya en tiempos del emperador. Pizarro insistió igualmente en el hecho de que la Inquisición no solo procesó personas, sino que también se encargó de controlar la entrada de libros así como de quemar los que consideraba sospechosos de herejía. La actitud crecientemente intransigente de Carlos frente al erasmismo y el protestantismo español, coincide con la castellanización del emperador conforme se hispaniza su corte al ir muriendo sus consejeros flamencos. Este tema fue hábilmente tratado por el profesor Félix Labrador Arroyo de la URJC en su disertación sobre La Corte de Carlos V y la castellanización del emperador. 
No se puede entender la Reforma en España sin Juan de Valdés. El conquense es la gran evidencia de la existencia de un pensamiento evangélico autóctono ante de la llegada de los escritos de Lutero a España. De hecho, fueron dos las ponencias que incidieron en los hermanos Valdés, particularmente sobre Juan de Valdés. Así, el profesor Manuel Rivero Rodriguez, que habló en lugar de la profesora Stefania Pastore, que no pudo asistir, después de reconocer las afinidades del pensamiento de Juan de Valdés con Lutero, en la línea de lo ya afirmado por Marcelino Menéndez y Pelayo, interpretó la obra literaria de los hermanos conquenses en el amplio contexto de sus relaciones con la Corte de Carlos V. Perspectiva importante para entender mejor la textura del pensamiento valdesiano y su influencia mas bien entre personajes de alto rango. La profesora Elena Bonora de la Universidad de Parma en su Juan de Valdés y los espirituales se centró en la vida de Juan de Valdés en Italia, incidiendo también en sus conexiones políticas, aspecto no tan señalado por los estudiosos de Juan de Valdés. Pero, al mismo tiempo, entró en el análisis de la espiritualidad valdesiana, que llegó a ser la de los spirituali, caracterizada por la centralidad de la doctrina de la justificación por la fe. Otra faceta del pensamiento valdesiana es el acento en la experiencia religiosa y no en la mera forma y, por ello la minusvaloración de las ceremonias y los aspectos externos de la religión.
La aparición de la Compañia de Jesús en tiempos de Lutero y Carlos V fue también objeto de aguda reflexión. El tema de Ignacio de Loyola y los jesuitas fue tratado con gran pericia por la profesora Esther Jiménez de Pablo de la Universidad de Granada e IULCE. La figura del fundador es importante para entender a los jesuitas, particularmente su contexto como soldado y su querencia por el misticismo: Loyola adquiere su ortodoxia por su paso por Salamanca y Paris, poniéndose, finalmente ,a las órdenes del papa en Roma. La Compañía se funda en 1540 en un ambiente crecientemente contrareformista, aunque la imagen de los jesuitas como una institución creada para combatir la herejía sea más bien posterior, del siglo XVII, y que aparece de una manera notable en el arte barroco, con especial incidencia en América. Característica importante es que fundan colegios y no conventos, llegando a ser la enseñanza de los niños una de sus señas de identidad. Su éxito se debió, a sus vínculos con las Cortes europeas como confesores y a su pronta internacionalización.
Unos de los temas más novedosos que se trataron, y con obvias aplicaciones actuales fue el de Carlos V, Lutero y el peligro turco. Curiosamente había leído hace poco un artículo de Hans Schwarz: Luther and the Turks publicado en la Revista de Teología Unio Cum Christo en su número de abril de 2017. Miguel Ángel Bunes Ibarra del CSIC e IULCE, relató con todo lujo de detalles el contexto histórico de la expansión turca en Europa, incluída la actitud de Francisco I de Francia pactando con el Sultán Soleimán el Magnífico.  El interés de Lutero por los turcos aumenta después del ataque a Viena. Para ello, impulsa la recopilación de textos islámicos, incluida la traducción del Corán, y los estudia diligentemente con el propósito de rebatirlos. Lutero no es un oscurantista, no busca quemar el Corán, más bien quiere que los cristianos lo conozcan  para así poder contestar a sus afirmaciones. Aquí podemos apreciar también la novedad que representa Lutero. El reformador alemán realiza una lectura cuidadosa del Corán, señalando cómo el Islam, aunque reconoce a Jesús como sin pecado y como profeta de Dios, no lo tiene como el único Salvador. También destacó cómo la fe islámica se opone a las ideas sociales que Lutero desarrolla sobre el matrimonio civil y la función del Estado. Es de destacar que Lutero se opone a una lucha militar de carácter religioso contra el turco, viendo más bien el creciente poder turco como un castigo de Dios sobre un Occidente apóstata.

















lunes, 17 de julio de 2017

CARLOS V Y LUTERO EN ESPAÑA (1517-2017) y I.



Excelente curso de verano el que ha tenido lugar en Alcázar de San Juan organizado por la UAM, IULCE y el Ayuntamiento del Corazón de La Mancha, bajo la dirección de los profesores Manuel Rivero Rodríguez y Carlos Javier de Carlos Morales. Con una muy buena asistencia de alumnos, inscritos al efecto, tuvo lugar en el Hotel Convento de Santa Clara desde el 3 al 5 de julio. De entrada, la iniciativa no podía haber sido más oportuna, en este año en el que se cumplen 500 años del comienzo oficial de la Reforma, con la aparición de las 95 tesis de Lutero, y la llegada a España de Carlos, hijo de Felipe y Juana. Ambos personajes llegarían a encontrarse en la no menos extraordinaria fecha del 16 al 18 de abril de 1521 en la ciudad de Worms, en uno de los momentos históricos que han marcado la Historia de la Humanidad. El curso ha servido fundamentalmente para indagar en el contexto histórico de ambos personajes, con un minucioso análisis de muchos detalles que sirven para entender mejor la trayectoria de Lutero y Carlos. Intentaré bosquejar las distintas aportaciones entremezclándolas, incluyendo mis propias reflexiones al respecto.
El profesor José Martínez Millán (UAM-IULCE) abrió el curso con una soberbia exposición acerca del humanismo: Carlos V y el humanismo cristiano.  El concepto de humanismo conforma el contexto de Carlos y Lutero pero es, al mismo tiempo, una idea que entraña una gran profundidad. El humanismo tiene varias caras y distintas texturas y objetivos. No es exactamente igual el que deja su impronta en Borgoña, que el español. E, incluso, en este se podrían rastrear para algunos dos corrientes, la fernandina y la isabelina. Añádase también a este cóctel la no pequeña influencia de Erasmo en España, como ya puso de manifiesto el gran Marcel Bataillon en su gran obra Erasmo y España. Esto no significa que toda heterodoxia en nuestra nación fuera fruto del erasmismo. Aquí es donde la contribución de Jose C. Nieto resulta esencial para nuestro entendimiento del carácter autóctono del protestantismo español. El profesor Nieto ya demostró con claridad, que los principios teológicos de los alumbrados dexados mostraban a las claras que no eran erasmistas. Carlos es educado en el humanismo de corte más bien europeo, y es, crecientemente influido por el español. En el caso de Lutero, encontramos que se benefició del retorno a las fuentes del saber, ad fontes, ya auspiciado por el humanismo alemán y por la puesta en práctica del mismo por Erasmo con la primera edición de su Nuevo Testamento en griego. Pero, a la postre, Lutero rechaza los presupuestos teológicos del humanismo de Erasmo como aparece con toda claridad en su controversia con el holandés en su obra capital De Servo arbitrio. El legado teológico del reformador alemán fue expuesto con maestría por el profesor de la UCLM, Porfirio Sanz, en su ponencia sobre Lutero Y Enrique VIII. Sanz nos deleitó con un exacto estudio de los principios teológicos de los reformadores y que acabarían siendo explicados bajo cinco lemas denominados solas: Sola Scriptura, Sola Gratia, Sola Fide, Solo Christo y Soli Deo Gloria. Afirmaciones que fueron explicadas con mucha precisión, incluida su base bíblica. El concepto de gracia en las Escrituras, como favor soberano de Dios para los pecadores en Cristo, excluye necesariamente el concepto de mérito que retiene Erasmo en su teología. Fascinante también el estudio sobre la relación entre la casa de los Habsburgo y Lutero, llevada a cabo por el profesor Rubén González Cuerva (CSIC-IULCE) En la misma quedó claro cómo el enfoque sobre cómo afrontar la Reforma y sus consecuencias por parte de Carlos y, después, también, su hermano Fernando, es muy distinto al de Lutero. Para los Habsburgo, las dificultades surgidas entre Lutero y el Papado pueden ser superadas por la negociación política. Después de todo, el Emperador está investido de una autoridad concluyente, idea que hunde sus orígenes en teorías políticas de la Baja Edad Media, por lo menos, tema que desarrolló magistralmente el profesor Manuel Rivero Rodríguez (UAM-IULCE) en su muy apreciada La “tercera vía”: Gattinara, Adriano VI y Erasmo. Una ponencia que explica muchos aspectos del comportamiento del Emperador con los papas, a la luz de la influencia, sobre todo, de Gattinara. Para el reformador alemán, no hay tal posibilidad de acuerdo con las doctrinas papales medievales, pues estas no solo han traído el conflicto, sino que tampoco se desea abandonarlas por las que están de acuerdo con la Palabra de Dios. Por ello, concluye Lutero, la verdad de Dios expresada en las Escrituras, no puede amoldarse a los deseo humanos de paz a toda costa. Es verdad que hubo muchos vaivenes en esa relación entre Lutero y los Habsburgo, desde la Dieta de Worms, pasando por las de Spira y llegando a la de Augsburgo. Ratisbona en 1541, es un último intento fallido de concordia, imposible ya a la luz de la deriva del Papado hacia posiciones de intransigencia doctrinal en las que Roma define su postura contrarreformista.



EL CONSUELO DEL PACTO DE REDENCIÓN