lunes, 23 de abril de 2018

DÍA DEL LIBRO



En este día del libro, además de animaros a leer, os dejo un artículo sobre Miguel de Cervantes y William Shakespeare publicado en la Revista Edificación Cristiana. En el mismo hay una reflexión sobre la influencia de la Biblia, el libro de los libros, en la obra de los dos grandes genios de la literatura. Y es que la Biblia es el libro que siempre hay que leer. También se explora el conocimiento que Shakespeare pudo tener de la gran obra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha.

sábado, 14 de abril de 2018

DANDO FRUTO PARA LA GLORIA DE DIOS


Nada más crucial para todo discípulo de Cristo que darse cuenta que vive para dar mucho fruto para la gloria de Dios. Esto es posible para todos los creyentes por causa de su unión con Cristo. El mismo Jesús lo ilustra por medio de la imagen de una vid y sus pámpanos, Juan 15. Jesucristo es la vid verdadera. Permaneciendo en El, damos fruto día a día. Este último libro de Mark Greene nos enseña a valorar lo que ya estamos haciendo, como creyentes, y como ser intencionales a la hora de dar testimonio de Cristo en nuestras vidas. Os dejo un enlace de la reseña que he escrito de este libro que se acaba de publicar por Andamio.
Dando fruto en tu lugar de misión reseña de José Moreno Berrocal

miércoles, 11 de abril de 2018

LA RELEVANCIA DEL PENSAMIENTO DE JUAN CALDERÓN ESPADERO

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El último libro sobre Juan Calderón Espadero sigue generando reseñas en la prensa escrita. Las últimas han aparecido en la revista Síntesis (Revista Evangélica de Orientación Bibliográfica) y en la revista Edificación Cristiana.  También nos hicimos eco del libro y de su presentación en Alcázar de San Juan en el programa Tiempo de Esperanza en Mancha Centro TV.
JUAN CALDERÓN ESPADERO: NUEVAS APORTACIONES

lunes, 12 de marzo de 2018

LA ESCLAVITUD EN LA BIBLIA


Aquí tenéis el enlace del programa de Buenas Noticias TV de TVE en el que José Pablo Sánchez me entrevistó sobre lo que la Biblia enseña sobre la esclavitud. Asimismo, estuvimos conversando sobre la obra evangélica contra la esclavitud a finales del siglo XVIII, y comienzos del XIX, encabezada por el político y filántropo William Wilberforce en el Reino Unido. También se alude a la figura de Julio Vizcarrondo Coronado, que era igualmente evangélico, y que luchó en España en pleno siglo XIX, para acabar con la esclavitud en su Puerto Rico natal y en Cuba.
No podemos olvidar esta contienda, entre otras razones, porque todavía existen nuevas formas de esclavitud en nuestro mundo, aunque la esclavitud, como tal, haya sido oficialmente abolida en todo el mundo.
José Moreno Berrocal

José P. Sánchez entrevistando a José Moreno Berrocal en Buenas Noticias TV de la 2 de TVE


jueves, 15 de febrero de 2018

LA RUTA POR EL VALLADOLID DE EL HEREJE DE MIGUEL DELIBES


Hacía ya tiempo que estaba deseando poder recorrer aquellos lugares de la ciudad de Valladolid a los que alude Miguel Delibes en su última y gran novela El Hereje. Por fin, y gracias al Foro Evangélico de Derecho, que organizó su último encuentro anual en la gran ciudad castellana, he podido realizar este itinerario junto con amigos y componentes del Foro. Su presencia hizo de la ocasión un momento muy excepcional. Agradecimiento especial para los organizadores del evento de Valladolid que hicieron del recorrido y de toda la estancia allí un evento memorable.
Impresiona, y llena de incontenible emoción, contemplar esos lugares en los que sucedieron acontecimientos que son santo y seña del protestantismo español. Los evangélicos de Valladolid del siglo XVI son parte indeleble de la Memoria Histórica Protestante Española: “la gloria de la iglesia de la Primera Reforma fue la de ser una iglesia de mártires y exiliados, muchos de ellos, la flor y nata de la sociedad e intelectualidad española”1  De Leonor de Vibero, Antonio de Herrezuelo, Carlo de Sesso, Domingo de Rojas y de tantos otros más, se puede decir lo que el autor de la Epístola a los Hebreos afirma de los héroes de la fe: “de los cuales el mundo no era digno”, Hebreos 11.38. En estos días de hondo sentimiento me he acordado de un artículo que publiqué hace años en El Semanal de La Mancha a raíz de la muerte de Delibes. Os ofrezco una parte del mismo:

El pasado 12 de marzo fallecía en su querida Valladolid natal, a los 89 años, el gran escritor español Miguel Delibes. Su dilatada trayectoria literaria  comenzó como periodista en El Norte de Castilla, periódico del que llegó a ser director, hasta que dimitió por la presión de la censura franquista en 1963. Su carrera por el mundo de las letras, sin embargo, transcurrió principalmente por los caminos del ensayo y, sobre todo, por los de la novela. Su legado literario es uno de los más ricos e influyentes de toda una época, la de la segunda parte del siglo XX. Excepto el Nobel, Delibes ha recibido todo tipo de premios, desde el Nadal que obtuvo en 1947 por La Sombra del Ciprés es Alargada hasta el Príncipe de Asturias y el Cervantes, otorgado en 1993. Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine con gran éxito. Entre estas destaca para mi gusto, la conmovedora Los Santos Inocentes, de Mario Camus, obra que muestra con toda virulencia las desigualdades sociales que existían en España hasta hace muy poco. Todo un elenco de grandes actores españoles bordan sus personajes, aunque destaca la interpretación de un inolvidable Paco Rabal en el papel de Azarías. También su obra ha sido llevada al teatro, como por ejemplo Cinco horas con Mario, de 1966. Esta novela presenta un audaz retrato de una sociedad replegada sobre sí misma y encarnada magistralmente en los monólogos de Carmen Sotillo, la viuda de Mario. Pero sobre todo, su influencia más sentida es la que ha dejado entre los incontables lectores de sus muchas novelas y libros de ensayo. Y nos solo por las tramas de sus novelas sino también por el uso exquisito y riguroso de nuestro querido idioma.
En mi generación, nuestra introducción a Delibes tuvo lugar en el colegio. La primera obra que leí fue El Camino. A esa edad, y todavía en esa época, difícilmente podíamos muchos dejar de identificarnos con Daniel El Mochuelo y sus amigos. Esta novela resalta la mirada campestre y realista de Delibes, que no está muy lejos, en parte, de la idea del mundo ideal que tenemos también muchos. A esta obra le sucedió la lectura de Un Mundo que Agoniza, un alegato a favor del respeto y la preservación de nuestro planeta, que creo que no me dejó indiferente tampoco. Hoy, hablamos de acciones tendentes a combatir el cambio climático; Delibes es uno de esos insignes pioneros de la lucha por la Tierra y por todos sus habitantes, incluidos los animales, otra de sus grandes pasiones aunque fuera un cazador...  Pero, sin duda alguna, es la obra cumbre de Delibes El Hereje la que me ha dejado un poso más definitivo. El mismo Delibes confesaba que era la novela que más había tardado en escribir y que, al mismo tiempo, más satisfecho le había dejado. Por la misma recibió el Premio Nacional de Narrativa en 1999. Por medio de su personaje principal, Cipriano Salcedo, un rico comerciante vallisoletano que se convierte a la fe evangélica, Delibes rinde homenaje a su querida Valladolid. Su novela puso de manifiesto la existencia en España, en pleno siglo XVI, de espíritus inquietos que anhelaban también la Reforma de la Iglesia.  Al mismo tiempo, El Hereje  predicó a los cuatro vientos que los protestantes también tienen sus mártires, que perecieron en nuestro propio suelo peninsular en los siniestros autos de fe que también detalla Delibes en esta obra. Volviendo a la escuela, todavía recuerdo como se nos enseñaba esa parte de nuestra Historia, como esa página heroica en la que España fue “luz de Trento y martillo de Herejes”. Ahora resulta que España no solo fue martillo de herejes sino también yunque de herejes. Los herejes españoles formaban parte de todas las clases sociales, pero sobre todo abundaban entre ellos los nobles. Delibes nos da algunos de esos nombres ilustres. Entre ellos podemos destacar a Carlos de Seso, corregidor de Toro y a la familia Cazalla entre otros muchos. También profesaron la fe reformada numerosas mujeres como Leonor de Cisneros, Ana Enríquez, hija del marqués de Alcañices, o Doña Catalina de Castilla, religiosos y religiosas e, incluso, conventos al completo, como el de Belén en Valladolid o el de San Isidoro en Sevilla. Pero también había gente llana del pueblo como Julián Hernández, apodado cariñosamente Julianillo, o Juan Sánchez que era un criado. Por otro lado, la fe evangélica no fue algo circunscrito a las grandes ciudades de esa época como lo eran Valladolid o Sevilla. Toda España se llenó de gentes imbuidas de ese deseo de Reforma de la Iglesia. Es más, la Reforma en España tuvo una rama autóctona. Pensadores como el conquense Juan de Valdés, el famoso autor de El Diálogo de la Lengua, tuvieron que huir de España por afirmar que la justificación delante de Dios era por la fe. Esta era la tesis defendida por Martin Lutero y Juan Calvino. Lo extraordinario del caso es que Juan de Valdés llegó a esa conclusión por sí mismo, de manera independiente, reflexionando como los otros reformadores europeos, sobre las Escrituras.
Por otro lado, El Hereje es un homenaje a la tolerancia y a la libertad de conciencia. Así por lo menos lo pensó el mismo Delibes. En este sentido, se entronca en esa línea continua de protesta contra la injusticia que caracteriza toda la obra de Delibes. ¡Y qué mayor que la de consignar a la hoguera a los que piensan de un modo diferente! Esa defensa del oprimido por pensar de otra manera ya aparece, de una manera incipiente, en Cinco horas con Mario. En esta obra Delibes muestra palpablemente lo que ya enseñaba nuestro Antonio Machado en Campos de Castilla: “Castilla miserable, ayer dominadora/ envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”. Los monólogos de Carmen Sotillo retratan a una sociedad encerrada en sí misma, orgullosa de desconocer, por las molestias que causan los que investigan, y por lo quebraderos de cabeza que nos pueda ocasionar saber... “Convéncete de una vez Mario, los intelectuales con sus ideas estrambóticas, son los que lo enredan todo, que están todos medio chiflados, porque creen que saben pero lo único que saben es incordiar, lo único, fíjate bien, y sacar a los pobres de sus casillas que el que no acaba de rojo, acaba de protestante o algo peor”. Esa actitud de miedo al conocimiento, hunde sus raíces, en parte, en la obra que la Inquisición llevó a cabo en España en la época de la Reforma. Cipriano de Salcedo dice en El Hereje que “la afición a la lectura ha llegado a ser tan sospechosa que el analfabetismo se hace deseable y honroso. Siendo analfabeto es fácil demostrar que uno está incontaminado y pertenece a la envidiable casta de los cristianos viejos”. Por ello, cualquier cosa es buena, incluso la Inquisición, si mantiene el status quo. Así, nuevamente en Cinco Horas con Mario, Carmen Sotillo le llega incluso a decir a su marido: “¿Es que también era mala la Inquisición, botarate? Con la mano en el corazón, ¿es que crees que una poquita de Inquisición no nos vendría al pelo en las presentes circunstancias? Desengáñate de una vez Mario, el mundo necesita autoridad y mano dura... la Inquisición era bien buena porque nos obligaba a todos a pensar en bueno, o sea en cristiano, ya lo ves en España, todos católicos y católicos a machamartillo que hay que ver que devoción...”. Pues bien ese amor por la tolerancia alcanza su punto álgido en El Hereje donde vemos hasta que punto la ignorancia y el fanatismo pueden conducir a las personas... “. Hoy, pensamos, ya no existe intolerancia. Hay libertad de conciencia. Pero esto, que pudiera ser verdad en ciertas parte de Europa, no es así en muchos lugares del mundo. Debemos recordar que la tolerancia y la libertad de conciencia son plantas muy delicadas que pronto se marchitan si no las cuidamos concienzudamente. La obra de Delibes con esa insistente nota de clamor contra la injusticia y que culmina con El Hereje, nos muestra que la lucha contra la ignorancia intolerante no es labor del pasado solamente. Es una labor del presente, y presente continuo, incluso aquí entre nosotros.
Finalmente es de justicia destacar que, en su legítimo afán novelesco, Delibes funde en un solo auto de fe, los dos autos de fe que tuvieron lugar en Valladolid en 1559. Delibes nos proporciona en El Hereje una de las definiciones más bellas de lo que significa ser evangélico. Cuando Cipriano Salcedo reflexiona en su celda sobre sus supuestos crímenes a los ojos de la Inquisición,  afirma que su delito consiste en haber creído, sencillamente, que “la pasión y muerte de Jesús era algo tan importante que bastaba para redimir al género humano”. Exagerando podría decir que !ni siquiera Lutero o incluso Juan de Valdés habrían llegado a expresar con tanta lucidez el meollo de la cuestión! Esta es la sobria precisión castellana aplicada al Nuevo Testamento y a la obra de Cristo. Solo Delibes podía haber escrito algo así. !Gracias Maestro!





1. La Reforma Ayer y Hoy, p. 93.
José Moreno Berrocal

lunes, 29 de enero de 2018

R.C. SPROUL Y LA APOLOGÉTICA CLÁSICA

La reciente muerte del gran teólogo y escritor reformado R.C. Sproul  el pasado 14 de diciembre (había nacido en 1939) me ha vuelto a recordar mis años de estudiante en el Seminario Teológico de la European Mission Fellowship en Welwyn, Inglaterra. Y es que, uno de nuestros grandes profesores en aquellos años, principios de los 90 del siglo pasado, Daniel Webber, sentía un profundo aprecio por los escritos de R.C. Sproul. Algo que consiguió comunicarnos a sus estudiantes. A diferencia de otros autores, algunas de las obras de Sproul se encuentran disponibles en castellano, entre ellas, títulos como La Santidad de Dios, considerada como una de su mejores obras. Otros libros destacados son Escogidos por Dios, El Misterio del Espíritu Santo, ¡Qué buena pregunta! O ¿Qué es la Teología Reformada? entre otros. Es una ocasión para leerlos, releerlos de nuevo, o consultarlos, pues Sproul sigue siendo uno de los pensadores más completos, equilibrados y estimulantes que uno puede encontrar en nuestros días. Su conocimiento de la Teología y de la Historia de la Teología hace que sus libros resulten muy entretenidos.
Daniel Webber nos decía que le encantaba tener alumnos españoles pues de los mismos se podía asumir que siempre vendrían con una cierta formación filosófica, con todo lo que esto implicaba. Con todos sus defectos, el sistema educativo español que yo cursé en mi bachillerato, el BUP, y el COU si tenían un lugar destacado para la filosofía. En mi caso, mi amor por la filosofía había hecho que esta fuera más que una asignatura para mí. Algo que yo había tomado también casi como connatural al mundo evangélico. Algunos de nosotros leíamos, desde el mismo comienzo de nuestro peregrinaje espiritual y gracias a José Grau Balcells, libros como Huyendo de la Razón de Francis Schaeffer, con el sbtítulo de un análisis penetrante del hombre moderno y que incluía formidables estudios filosóficos de figuras como Aquino, Kant, Hegel o Kierkegaard.  Y es que, además de su formación bíblica y teológica, R.C. Sproul tenía una sólido bagaje filosófico. Estudió, entre otros, con figuras como John Gerstner en Pittsburgh-Xenia Theological Seminary y con G.C. Berkouwer en la Universidad Libre de Amsterdam. Por ello, Sproul me pareció un pensador fascinante desde el primer momento. Y es que el teólogo norteamericano es conocido por el hecho de construir su defensa de la fe cristiana desde lo que se conoce como la Apologética Clásica. Básicamente, significa que Sproul cree en una defensa racional de la fe cristiana. Cree en el uso de la mente para la defensa de la fe cristiana. En su libro, Classical Apologetics, señala que hay razones para creer: “la fe no puede ser confundida con la razón; pero tampoco puede ser separada de ella”. En castellano tenemos otra gran obra suya en la que desarrolla su posición apologética: ¿Cómo defender su fe? Una introducción a la Apologética. En la misma desarrolla su posición apologética apelando a textos como 1ª Pedro 3.15: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.  Aunque es pronto para esperar reseñas amplias, resulta curioso que este aspecto de su legado no haya sido muy destacado en las numerosas muestras de condolencias que muchos han escrito ya.
Lo que considero relevante de la posición apologética de Sproul es su determinación de no ceder terreno a los que afirman que la fe es un salto en el vacío. Por el contrario, la fe se basa en evidencias de todo tipo: racionales, históricas y experimentales. Al igual que argumentaba Francis Schaeffer, o C.S. Lewis, R.C. Sproul no está dispuesto a aceptar que la fe es lo opuesto a la razón. Creer en la Biblia y en Cristo como Señor y Salvador es lo más razonable que se puede hacer. Sproul apela a multitud de pensadores clásicos de la era cristiana como Agustín de Hipona o Tomás de Aquino. Pero, además,  defiende su postura desde una poderosa argumentación reformada. Esta hunde sus raíces en la Institución de Juan Calvino y su tratamiento de los indicia o pruebas objetivas de la divinidad de las Escrituras, al mismo tiempo que sostiene la imprescindible necesidad del testimonio del Espíritu Santo para la fe. “El Espíritu” afirma nuestro autor “no nos mueve a creer en contra de la evidencia sino a rendirnos a la evidencia que está ahí"1 Sproul consideraba esencial su labor apologética, en un mundo que crecientemente simplifica superficialmente todo, hasta el punto de atreverse a decir que la fe cristiana es irracional. Es imperativo recordar que el cristianismo es defendible. Que hay numerosos puntos de encuentro con el no creyente que hay que explorar.  Sirvan estas palabras como sentido homenaje a uno de los grandes teólogos y apologetas cristianos del siglo XX y principios del XXI.
José Moreno Berrocal


1. Sproul. R.C. ¿Cómo defender su fe? Una introducción a la Apologética. Portavoz, 2006. p. 195

viernes, 29 de diciembre de 2017

CISNEROS Y LOS ORÍGENES DE LA REFORMA EN ESPAÑA

Portada Complutense 4º volumen
El Archivo Histórico Nacional exhibe en estos días uno de los grandes legados del Cardenal Cisneros, la primera Biblia Políglota, llamada también Complutense. Fue un 10 de julio de 1517, cuando apareció el cuarto volumen, correspondiente al Antiguo Testamento, y con el que se culminaba un proyecto que había comenzado en 1514. “Concluía así”, se afirma en la valiosa información que proporciona Laura Marías Martínez en la web del Archivo Histórico Nacional: “ la ambiciosa empresa del Cardenal como la calificaron sus contemporáneos, iniciada en 1514 con la publicación del quinto volumen, correspondiente al Nuevo Testamento, y continuada un año después con el sexto, que contiene un Vocabularium Hebraicum atque Chaldaicumy una gramática hebrea; es decir, el aparato crítico del Antiguo Testamento ... En cuanto al texto del volumen expuesto, que contiene los libros proféticos, se dispone en tres columnas en cada una de las planas y se distribuye de forma especular. En una de las columnas se sitúa el texto hebreo masorético y en otra el texto griego de la Septuaginta, con la nueva traducción interlineal latina hecha para la ocasión. En medio, el texto de la Vulgata latina. Así, el lector puede leer en primer lugar la versión hebrea del Antiguo Testamento, la más antigua conocida, cuya edición fue realizada por Pablo Coronel, Alfonso de Alcalá y Alonso de Zamora. Después, la traducción griega del Antiguo Testamento llamada “de los LXX”, basada en manuscritos prestados por la Biblioteca Vaticana y la Biblioteca de San Marcos de Venecia y en la que intervinieron, entre otros, Demetrio Ducas y Diego López de Zúñiga. Y, finalmente, el texto latino de la Vulgata, en su primera edición crítica impresa, preparada por Bartolomé Castro, Hernán Nuñez de Guzmán el Pinciano y Juan de Vergara y que había sido encomendada en sus inicios a Antonio de Nebrija (que se apartó del proyecto por diferencias con Cisneros concernientes al criterio de crítica textual empleado)”.
Es indudable el extraordinario valor de la que fue la primera Biblia Políglota del mundo. Es, sin duda alguna, la obra más representativa del Renacimiento Español, en palabras del profesor David Estrada 1 . Es, junto con la fundación de la Universidad de Alcalá, de lo más positivo que podemos destacar de la obra del Regente de Castilla. Pero, resulta curioso que, algunas otras de sus extraordinarias iniciativas no hayan recibido en este año, en el que también se cuumple el V centenario de su muerte, el eco que justamente merecían. En concreto, me refiero a a su participación en la difusión entre el pueblo, y en el lengua vulgar, de una serie de obras que contenían parte del texto bíblico. En primer lugar, la traducción al castellano por Fray Ambrosio de Montesino, de un libro denominado Vita Christi Cartuxano, a instancias de la Reina Isabel, y que apareció en cuatro volúmenes en primer lugar en Alcalá de Henares entre noviembre de 1502 y septiembre de 1503. Contenía una refundición de los evangelios junto con comentarios de los padres de la iglesia. Es la profesora Frances Luttikhuizen la que ha investigado más a fondo esta cuestión. En su gran obra España y la Reforma Protestante (1517-2017) nos dice que: “ Muy posiblemente, la idea inicial de la traducción la sugirió fray Francisco Jiménez de Cisneros, que había sido el confesor personal de la reina desde 1492, y que fue ella quien le encargó que buscase un traductor”2. En segundo lugar, apareció en Toledo en 1512 otra obra titulada Epístolas y Evangelios por todo el año, con sus doctrinas y sermones. Este libro vertía al castellano los pasajes bíblicos que se leían en la misa en latín cada domingo, así como comentarios y predicaciones de personajes como Nicolás de Lyra y Johann Herolt de Basilea. Esta obra fue traducida también por Montesino en este caso a instancias del rey Fernando. Nuevamente la profesora de Barcelona nos dice que: “lo más probable es que el Cardenal Cisneros, comprometido por la precisión de la traducción y aprovechando su nuevo cargo como regente de España, le hubiera recomendado al rey encargar una nueva traducción de los textos”3 No podemos pasar por alto la gran importancia de esta última obra, pues: “Con las muchas referencias cruzadas entre el Nuevo y el Antiguo Testamento Epístolas y Evangelios por todo el año,  puede ser considerada la primera edición impresa de porciones de las Escrituras al alcance del pueblo. La obra gozó de muchísimas reimpresiones hasta que fue puesta en el Índice de libros Prohibidos en 1559 como resultado del decreto que prohibía la divulgación de las Escrituras en lengua vulgar”4
De esta lectura de las Escrituras, se nutrieron los alumbrados-deixados, que serían los primeros reformadores españoles. Esto explica, en parte, la prohibición de libros como Epístolas y Evangelios por todo el año, en 1559. Y es que la lectura de la Biblia directamente en lengua vulgar, condujo a algunos españoles a conclusiones similares a las de los reformadores protestantes del resto de Europa. Tenemos aquí, pues, parte de los inmediatos y sorprendentes orígenes de la Reforma Española. ¿Cómo habría respondido Cisneros a este inesperado efecto de sus decisiones?
José Moreno Berrocal

1. En la introducción al Diálogo de Doctrina de Juan de Valdés, Eduforma, p.15.
2. Luttikhuizen Frances. España y la Reforma Protestante (1517-2017). Editorial Academia del Hispanismo, p 33.
3. Ibíd, p.34
4. Ibíd, p. 34
Profeta Isaías



     

EL CONSUELO DEL PACTO DE REDENCIÓN