sábado, 7 de julio de 2018

INDELEBLE MEMORIA PROTESTANTE ESPAÑOLA

Es importante, en lo días en los que vivimos, resaltar la imborrable memoria histórica del protestantismo en España. De hecho, no podemos entender España sin reconocer su relación con la fe evangélica. El protestantismo español no es, de entrada, un fenómeno foráneo sino intensamente autóctono. Creo que es correcto usar el término protestante para referirnos a algunos de los movimientos de reforma en España del siglo XVI. Y esto por la sencilla razón de que nuestros reformadores enseguida se identificaron con los hallazgos bíblicos realizados por Martín Lutero y Juan Calvino entre otros. En ese sentido, España no fue una excepción europea, sino que, como ocurrió en otras latitudes, también entre nosotros se produjo un redescubrimiento del evangelio de Jesucristo en las páginas de las Escrituras. El retorno a la Palabra de Dios, como no podía ser de otra manera, llevó a nuestros reformadores a las mismas doctrinas bíblicas. Así, por ejemplo en Juan de Valdés tenemos una formulación española de la doctrina central de la Reforma Protestante del siglo XVI: la justificación por la sola fe.
Comparto con vosotros dos artículos sobre estas mismas cuestiones que espero que sean de vuestro interés.
En primer lugar: TAMBIÉN FUE NUESTRA REFORMA.
 En segundo lugar: NUESTRA PROPIA MEMORIA HISTÓRICA
José Moreno Berrocal


jueves, 31 de mayo de 2018

RECIENTE MEMORIA PROTESTANTE MANCHEGA

El pasado 26 de mayo, el Ayuntamiento de Moral de Calatrava (C.Real) reconocía la figura del inglés D. Percy J. Buffard (fundador de la Misión Evangélica Española en 1917) con una plaza con su nombre. Este acontecimiento es, en sí mismo, muy valioso para toda la comunidad evangélica manchega y española, y, sobre todo, para la directamente heredera de la obra de Buffard y sus acompañantes y sucesores, iglesias como la de Valdepeñas o la misma de Moral de Calatrava, o Santa Cruz de Mudela y Manzanares entre otras.
Al mismo tiempo, es fascinante unir este hecho a otras iniciativas recientes en la misma dirección y en distintas localidades manchegas. Así, el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) inauguró también una calle con el nombre de Juan Calderón Espadero (primer cervantista manchego y primer periodista protestante español) También la vecina Villafranca de los Caballeros (Toledo) lugar de nacimiento de Calderón en 1791, ha reconocido con el nombre del helenista, la casa de la Cultura de la localidad. Es notable también resaltar que la población vecina, Camuñas, también en la provincia de Toledo, ponía en su justo valor al gran misionero evangélico alemán D.Federico Fliedner (1845-1901) identificando igualmente a su Casa de Cultura con su nombre, hace ahora justamente un año, en mayo de 2017.
Estos actos no son solamente un merecido reconocimiento a los que trabajaron por la extensión del evangelio en condiciones durísimas en una España hostil a la Palabra de Dios y muy atrasada social y políticamente. Son una muestra de lo mucho que está cambiando España, para bien. Que existan ahora calles y plazas y lugares públicos con nombres de ilustres protestantes en nuestra Región, (como ocurre en incontables lugares de España ya) es una prueba indubitable de salud y pluralismo democrático en nuestra España actual, algo que, en sí mismo, celebramos porque forma parte del ADN del protestantismo. Damos gracias a Dios que mueve las mentes y conciencias de los políticos para realizar este tipo de acciones. Esta memoria pública es una inestimable herramienta de lo que podríamos llamar pre-evangelización, pues ayudan a vencer muchos prejuicios que todavía anidan en nuestra España contra la Biblia y el evangelio mismo. Son puentes culturales que no debemos desdeñar. Usemos estas oportunidades.
Es también una evidencia del notorio arraigo de la fe evangélica en España. España no fue durante el siglo XVI, el siglo de la Reforma, ni lo fue después, en cuanto se dieron las más mínimas posibilidades de expansión misionera, un lugar donde la fe protestante no cautivara al espíritu español, por usar las palabras de John A. Mackay, discípulo de nuestro Miguel de Unamuno, y gran misionero escocés en Hispanoamérica. Muy al contrario, nuestra Historia está llena de hombres y mujeres que estuvieron dispuestos a dar sus vidas por este evangelio de la salvación exclusivamente en el Señor Jesucristo. Es un honor seguir en sus pasos y seguir anunciando ese mismo evangelio en estos mismos lugares de La Mancha. Hoy en día, los tiempos han cambiado y, más que hostilidad, enfrentamos indiferencia. Lo que no cambia es el mensaje. Un mensaje relevante siempre: solo Cristo salva. Como decía Percy J. Buffard: “Fuera de Cristo no hay verdadera sabiduría ni entendimiento”.

José Moreno Berrocal

lunes, 23 de abril de 2018

DÍA DEL LIBRO



En este día del libro, además de animaros a leer, os dejo un artículo sobre Miguel de Cervantes y William Shakespeare publicado en la Revista Edificación Cristiana. En el mismo hay una reflexión sobre la influencia de la Biblia, el libro de los libros, en la obra de los dos grandes genios de la literatura. Y es que la Biblia es el libro que siempre hay que leer. También se explora el conocimiento que Shakespeare pudo tener de la gran obra de Cervantes, Don Quijote de la Mancha.

sábado, 14 de abril de 2018

DANDO FRUTO PARA LA GLORIA DE DIOS


Nada más crucial para todo discípulo de Cristo que darse cuenta que vive para dar mucho fruto para la gloria de Dios. Esto es posible para todos los creyentes por causa de su unión con Cristo. El mismo Jesús lo ilustra por medio de la imagen de una vid y sus pámpanos, Juan 15. Jesucristo es la vid verdadera. Permaneciendo en El, damos fruto día a día. Este último libro de Mark Greene nos enseña a valorar lo que ya estamos haciendo, como creyentes, y como ser intencionales a la hora de dar testimonio de Cristo en nuestras vidas. Os dejo un enlace de la reseña que he escrito de este libro que se acaba de publicar por Andamio.
Dando fruto en tu lugar de misión reseña de José Moreno Berrocal

miércoles, 11 de abril de 2018

LA RELEVANCIA DEL PENSAMIENTO DE JUAN CALDERÓN ESPADERO

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El último libro sobre Juan Calderón Espadero sigue generando reseñas en la prensa escrita. Las últimas han aparecido en la revista Síntesis (Revista Evangélica de Orientación Bibliográfica) y en la revista Edificación Cristiana.  También nos hicimos eco del libro y de su presentación en Alcázar de San Juan en el programa Tiempo de Esperanza en Mancha Centro TV.
JUAN CALDERÓN ESPADERO: NUEVAS APORTACIONES

lunes, 12 de marzo de 2018

LA ESCLAVITUD EN LA BIBLIA


Aquí tenéis el enlace del programa de Buenas Noticias TV de TVE en el que José Pablo Sánchez me entrevistó sobre lo que la Biblia enseña sobre la esclavitud. Asimismo, estuvimos conversando sobre la obra evangélica contra la esclavitud a finales del siglo XVIII, y comienzos del XIX, encabezada por el político y filántropo William Wilberforce en el Reino Unido. También se alude a la figura de Julio Vizcarrondo Coronado, que era igualmente evangélico, y que luchó en España en pleno siglo XIX, para acabar con la esclavitud en su Puerto Rico natal y en Cuba.
No podemos olvidar esta contienda, entre otras razones, porque todavía existen nuevas formas de esclavitud en nuestro mundo, aunque la esclavitud, como tal, haya sido oficialmente abolida en todo el mundo.
José Moreno Berrocal

José P. Sánchez entrevistando a José Moreno Berrocal en Buenas Noticias TV de la 2 de TVE


jueves, 15 de febrero de 2018

LA RUTA POR EL VALLADOLID DE EL HEREJE DE MIGUEL DELIBES


Hacía ya tiempo que estaba deseando poder recorrer aquellos lugares de la ciudad de Valladolid a los que alude Miguel Delibes en su última y gran novela El Hereje. Por fin, y gracias al Foro Evangélico de Derecho, que organizó su último encuentro anual en la gran ciudad castellana, he podido realizar este itinerario junto con amigos y componentes del Foro. Su presencia hizo de la ocasión un momento muy excepcional. Agradecimiento especial para los organizadores del evento de Valladolid que hicieron del recorrido y de toda la estancia allí un evento memorable.
Impresiona, y llena de incontenible emoción, contemplar esos lugares en los que sucedieron acontecimientos que son santo y seña del protestantismo español. Los evangélicos de Valladolid del siglo XVI son parte indeleble de la Memoria Histórica Protestante Española: “la gloria de la iglesia de la Primera Reforma fue la de ser una iglesia de mártires y exiliados, muchos de ellos, la flor y nata de la sociedad e intelectualidad española”1  De Leonor de Vibero, Antonio de Herrezuelo, Carlo de Sesso, Domingo de Rojas y de tantos otros más, se puede decir lo que el autor de la Epístola a los Hebreos afirma de los héroes de la fe: “de los cuales el mundo no era digno”, Hebreos 11.38. En estos días de hondo sentimiento me he acordado de un artículo que publiqué hace años en El Semanal de La Mancha a raíz de la muerte de Delibes. Os ofrezco una parte del mismo:

El pasado 12 de marzo fallecía en su querida Valladolid natal, a los 89 años, el gran escritor español Miguel Delibes. Su dilatada trayectoria literaria  comenzó como periodista en El Norte de Castilla, periódico del que llegó a ser director, hasta que dimitió por la presión de la censura franquista en 1963. Su carrera por el mundo de las letras, sin embargo, transcurrió principalmente por los caminos del ensayo y, sobre todo, por los de la novela. Su legado literario es uno de los más ricos e influyentes de toda una época, la de la segunda parte del siglo XX. Excepto el Nobel, Delibes ha recibido todo tipo de premios, desde el Nadal que obtuvo en 1947 por La Sombra del Ciprés es Alargada hasta el Príncipe de Asturias y el Cervantes, otorgado en 1993. Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine con gran éxito. Entre estas destaca para mi gusto, la conmovedora Los Santos Inocentes, de Mario Camus, obra que muestra con toda virulencia las desigualdades sociales que existían en España hasta hace muy poco. Todo un elenco de grandes actores españoles bordan sus personajes, aunque destaca la interpretación de un inolvidable Paco Rabal en el papel de Azarías. También su obra ha sido llevada al teatro, como por ejemplo Cinco horas con Mario, de 1966. Esta novela presenta un audaz retrato de una sociedad replegada sobre sí misma y encarnada magistralmente en los monólogos de Carmen Sotillo, la viuda de Mario. Pero sobre todo, su influencia más sentida es la que ha dejado entre los incontables lectores de sus muchas novelas y libros de ensayo. Y nos solo por las tramas de sus novelas sino también por el uso exquisito y riguroso de nuestro querido idioma.
En mi generación, nuestra introducción a Delibes tuvo lugar en el colegio. La primera obra que leí fue El Camino. A esa edad, y todavía en esa época, difícilmente podíamos muchos dejar de identificarnos con Daniel El Mochuelo y sus amigos. Esta novela resalta la mirada campestre y realista de Delibes, que no está muy lejos, en parte, de la idea del mundo ideal que tenemos también muchos. A esta obra le sucedió la lectura de Un Mundo que Agoniza, un alegato a favor del respeto y la preservación de nuestro planeta, que creo que no me dejó indiferente tampoco. Hoy, hablamos de acciones tendentes a combatir el cambio climático; Delibes es uno de esos insignes pioneros de la lucha por la Tierra y por todos sus habitantes, incluidos los animales, otra de sus grandes pasiones aunque fuera un cazador...  Pero, sin duda alguna, es la obra cumbre de Delibes El Hereje la que me ha dejado un poso más definitivo. El mismo Delibes confesaba que era la novela que más había tardado en escribir y que, al mismo tiempo, más satisfecho le había dejado. Por la misma recibió el Premio Nacional de Narrativa en 1999. Por medio de su personaje principal, Cipriano Salcedo, un rico comerciante vallisoletano que se convierte a la fe evangélica, Delibes rinde homenaje a su querida Valladolid. Su novela puso de manifiesto la existencia en España, en pleno siglo XVI, de espíritus inquietos que anhelaban también la Reforma de la Iglesia.  Al mismo tiempo, El Hereje  predicó a los cuatro vientos que los protestantes también tienen sus mártires, que perecieron en nuestro propio suelo peninsular en los siniestros autos de fe que también detalla Delibes en esta obra. Volviendo a la escuela, todavía recuerdo como se nos enseñaba esa parte de nuestra Historia, como esa página heroica en la que España fue “luz de Trento y martillo de Herejes”. Ahora resulta que España no solo fue martillo de herejes sino también yunque de herejes. Los herejes españoles formaban parte de todas las clases sociales, pero sobre todo abundaban entre ellos los nobles. Delibes nos da algunos de esos nombres ilustres. Entre ellos podemos destacar a Carlos de Seso, corregidor de Toro y a la familia Cazalla entre otros muchos. También profesaron la fe reformada numerosas mujeres como Leonor de Cisneros, Ana Enríquez, hija del marqués de Alcañices, o Doña Catalina de Castilla, religiosos y religiosas e, incluso, conventos al completo, como el de Belén en Valladolid o el de San Isidoro en Sevilla. Pero también había gente llana del pueblo como Julián Hernández, apodado cariñosamente Julianillo, o Juan Sánchez que era un criado. Por otro lado, la fe evangélica no fue algo circunscrito a las grandes ciudades de esa época como lo eran Valladolid o Sevilla. Toda España se llenó de gentes imbuidas de ese deseo de Reforma de la Iglesia. Es más, la Reforma en España tuvo una rama autóctona. Pensadores como el conquense Juan de Valdés, el famoso autor de El Diálogo de la Lengua, tuvieron que huir de España por afirmar que la justificación delante de Dios era por la fe. Esta era la tesis defendida por Martin Lutero y Juan Calvino. Lo extraordinario del caso es que Juan de Valdés llegó a esa conclusión por sí mismo, de manera independiente, reflexionando como los otros reformadores europeos, sobre las Escrituras.
Por otro lado, El Hereje es un homenaje a la tolerancia y a la libertad de conciencia. Así por lo menos lo pensó el mismo Delibes. En este sentido, se entronca en esa línea continua de protesta contra la injusticia que caracteriza toda la obra de Delibes. ¡Y qué mayor que la de consignar a la hoguera a los que piensan de un modo diferente! Esa defensa del oprimido por pensar de otra manera ya aparece, de una manera incipiente, en Cinco horas con Mario. En esta obra Delibes muestra palpablemente lo que ya enseñaba nuestro Antonio Machado en Campos de Castilla: “Castilla miserable, ayer dominadora/ envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”. Los monólogos de Carmen Sotillo retratan a una sociedad encerrada en sí misma, orgullosa de desconocer, por las molestias que causan los que investigan, y por lo quebraderos de cabeza que nos pueda ocasionar saber... “Convéncete de una vez Mario, los intelectuales con sus ideas estrambóticas, son los que lo enredan todo, que están todos medio chiflados, porque creen que saben pero lo único que saben es incordiar, lo único, fíjate bien, y sacar a los pobres de sus casillas que el que no acaba de rojo, acaba de protestante o algo peor”. Esa actitud de miedo al conocimiento, hunde sus raíces, en parte, en la obra que la Inquisición llevó a cabo en España en la época de la Reforma. Cipriano de Salcedo dice en El Hereje que “la afición a la lectura ha llegado a ser tan sospechosa que el analfabetismo se hace deseable y honroso. Siendo analfabeto es fácil demostrar que uno está incontaminado y pertenece a la envidiable casta de los cristianos viejos”. Por ello, cualquier cosa es buena, incluso la Inquisición, si mantiene el status quo. Así, nuevamente en Cinco Horas con Mario, Carmen Sotillo le llega incluso a decir a su marido: “¿Es que también era mala la Inquisición, botarate? Con la mano en el corazón, ¿es que crees que una poquita de Inquisición no nos vendría al pelo en las presentes circunstancias? Desengáñate de una vez Mario, el mundo necesita autoridad y mano dura... la Inquisición era bien buena porque nos obligaba a todos a pensar en bueno, o sea en cristiano, ya lo ves en España, todos católicos y católicos a machamartillo que hay que ver que devoción...”. Pues bien ese amor por la tolerancia alcanza su punto álgido en El Hereje donde vemos hasta que punto la ignorancia y el fanatismo pueden conducir a las personas... “. Hoy, pensamos, ya no existe intolerancia. Hay libertad de conciencia. Pero esto, que pudiera ser verdad en ciertas parte de Europa, no es así en muchos lugares del mundo. Debemos recordar que la tolerancia y la libertad de conciencia son plantas muy delicadas que pronto se marchitan si no las cuidamos concienzudamente. La obra de Delibes con esa insistente nota de clamor contra la injusticia y que culmina con El Hereje, nos muestra que la lucha contra la ignorancia intolerante no es labor del pasado solamente. Es una labor del presente, y presente continuo, incluso aquí entre nosotros.
Finalmente es de justicia destacar que, en su legítimo afán novelesco, Delibes funde en un solo auto de fe, los dos autos de fe que tuvieron lugar en Valladolid en 1559. Delibes nos proporciona en El Hereje una de las definiciones más bellas de lo que significa ser evangélico. Cuando Cipriano Salcedo reflexiona en su celda sobre sus supuestos crímenes a los ojos de la Inquisición,  afirma que su delito consiste en haber creído, sencillamente, que “la pasión y muerte de Jesús era algo tan importante que bastaba para redimir al género humano”. Exagerando podría decir que !ni siquiera Lutero o incluso Juan de Valdés habrían llegado a expresar con tanta lucidez el meollo de la cuestión! Esta es la sobria precisión castellana aplicada al Nuevo Testamento y a la obra de Cristo. Solo Delibes podía haber escrito algo así. !Gracias Maestro!





1. La Reforma Ayer y Hoy, p. 93.
José Moreno Berrocal

EL CONSUELO DEL PACTO DE REDENCIÓN