lunes, 24 de junio de 2019

HARRY BLAMIRES Y LA MENTE CRISTIANA

Me enteraba recientemente, por Geoff Thomas, un conocido predicador galés, y próximo ponente de las Conferencias Cipriano de Valera, de la muerte del profesor, escritor y crítico literario cristiano Harry Blamires con 101 años, el pasado 21 de noviembre de 2017. Y, aunque el autor de La Mente Cristiana, posiblemente su libro más destacado, puede que no signifique mucho para los lectores de este blog, su pensamiento e influencia en muchos otros pensadores cristianos, que si son conocidos entre nosotros, hace que sea bueno reflexionar sobre su legado. Sobre todo porque, si se lee o relee, como he hecho en estos días, La Mente Cristiana, uno no puede dejar de quedar asombrado nuevamente por la relevancia actual del tema y del enfoque que le da Blamires.
La impresión que me causó la primera lectura de La Mente cristiana es tan vívida que aún recuerdo donde lo leí, concretamente en Reading (Inglaterra) hace ya bastantes años.  Esta obra apareció en 1963, el mismo año en el que murió uno de los maestros de Blamires, C.S. Lewis. Como el autor de Las Crónicas de Narnia, Blamires tiene un estilo lúcido que lo hace muy comprensible. Uno puede detectar muchas de las ideas de Lewis en Blamires, sin que por ello deje de ser muy original en sus planteamientos. Sobre el poso de Blamires y de su obra en otros cristianos, John Stott dijo que: “Uno de los libros más influyentes que he leído es el del Dr Blamires La mente cristiana ya que enfatizaba la importancia de pensar cristianamente”. El gran libro de Stott Con todo tu ser, creer es también pensar, refleja a la perfección la posición de Blamires. Otro autor que se hace eco del mismo es Os Guinness. En su Amarás a Dios con toda tu mente, reconoce igualmente su deuda con Blamires. Guinness leyó La mente cristiana en el mismo año en que se publicó. Confiesa que le alertó del gran peligro que representaba y representa el antiintelectualismo para la fe cristiana. Una organización tan admirable como es The Christian Institute ha reconocido tener una deuda impagable con Blamires en sus orígenes.
Pero, ¿En qué consiste tener una mente cristiana? Para Blamires, pensar cristianamente “es aceptar que todas las cosas están relacionadas, directa o indirectamente, con el destino eterno del hombre como un hijo escogido y redimido por Dios”. La mente cristiana se caracteriza por seis marcas. En primer lugar tiene una orientación sobrenatural. Para Blamires, esta era la principal marca de la mente cristiana. Significa que el cristiano: “cultiva la perspectiva eterna”. Es decir, esta vida es: “ una experiencia inconclusa que, sin embargo nos sirve de preparación para la venidera … este mundo no es nuestro verdadero o último hogar” añade. En segundo lugar, el cristiano es consciente del mal, es decir, de que este mundo es un campo de batalla entre las fuerzas del bien y del mal. Este aspecto de una lucha cósmica está también muy presente en Lewis, con sus magistrales obras sobre el diablo, e incluso en su llamada trilogía espacial. En tercer lugar, la mente cristiana se atiene a la verdad. Es decir, la realidad es tal  y como la define la verdad revelada por Dios. Hay una aceptación y un sometimiento a la autoridad completa y final de Dios que encontramos en su Palabra. Este sería el cuarto elemento que señala Blamires. En quinto lugar, la mente cristiana realza la importancia de la persona, sostiene un concepto bíblico de lo que es una persona. Curiosamente, Blamires no lo hace desde la imagen de Dios en el hombre, sino desde el hecho de la encarnación del Hijo de Dios. Aquí nuevamente podemos observar la influencia de Lewis para el que la obra de Atanasio sobre la Encarnación era troncal para definir la fe cristiana. Finalmente, la mente cristiana aprecia en toda lo bueno y atractivo de este mundo, un reflejo y poderoso testimonio de la bondad del Dios Creador. Es decir, muestra que “las positivas riquezas de esta vida se derivan de lo sobrenatural. Nos enseña que crear belleza o experimentarla, reconocer la verdad o descubrirla, recibir amor o darlo, es entrar en contacto con las realidades que expresan la naturaleza divina”. Varios textos podrían ilustrar la idea de Blamires. El pasaje de Hechos 14.15-17: “ ... el Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay, en las edades pasadas  ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos;si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” o Filipenses 4.8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Seguro que se podrían añadir otras características a las esbozadas aquí. Creo que el denominador común de las mismas se encuentra en esa perspectiva eterna de todas las cosas que solo el cristiano puede tener.
La importancia del pensamiento de Blamires, y de todos los que le siguieron reside en la importancia de la mente en la vida cristiana. Esta tiene que ser cultivada y desarrollada. Hemos de recordar que todo cristiano tiene ya la mente de Cristo, 1ª Corintios 2.16. Es decir, se nos ha concedido, por el Espíritu de Dios, la capacidad para ver las cosas, tal y como son, desde el sentido único que otorga la Persona de Cristo crucificado. Tenemos el privilegio de valorar y crecer en nuestra comprensión de este mundo y del venidero desde el Evangelio. Abundemos en ello para la gloria de Dios en Cristo en nuestras vidas. Somos llamados también a amar a Dios con toda nuestra mente, Marcos 12.30.
José Moreno Berrocal

EL CONSUELO DEL PACTO DE REDENCIÓN